Lo que no sabías de las perlas

Para todos es conocido el origen de las perlas. Unas bolas generalmente pequeñas que se generan en el interior de algunos moluscos, generalmente ostras, cuando se introduce cualquier cuerpo extraño dentro de ellos, los cuales van generando una capa de lo que se conoce como nácar, creando más y más capas hasta que se consigue la perla, que, de media, tarda unos 10 años en crearse del todo.

Estas bolitas además de para la joyería tienen diferentes usos. Mas concretamente, el polvo de estas perlas está presente en el sector de la cosmética (debido al calcio y otras proteínas es un excelente exfoliante) o la limpieza. Además, estas perlas también se pueden usar como decoración y, curiosamente, se usaron antaño como moneda de cambio.

Estas perlas se consideran como símbolo de delicadeza y feminidad cuando se usan en joyería. Hoy en día existen diferentes tipos de perlas en función de cómo y dónde se han generado o cultivado.

  1. Cultivadas: este tipo de perlas se realiza principalmente en Japón y se hace de forma manual y artificial. En el proceso se introducen ‘cuerpos extraños’ dentro de las ostras para que estas comiencen a generar nácar como es natural.
  2. Majorica: Este tipo de perlas son consideradas orgánicas. Tienen un proceso de creación diferente. Artificialmente, en una bola de cristal de opalina se coloca capa por capa esencia de perla hasta conseguir la forma y el color adecuados a las exigencias de los rigurosos controles de calidad de este tipo de perlas.
  3. Japonesas: Como su nombre indica, su origen es Japón. Su proceso de cultivo es más lento y delicado que el del resto, por lo que las convierte en unas de las más valoradas del mercado. Su forma final no es completamente redonda, sino que tienen una base plana, lo que las hace aun mas especiales. También destaca la cualidad de que pueden adquirir tonos blancos, beiges o rosados.
  4. Australiana: son las mas grandes del mercado, su tamaño oscila entre los 10 y los 30 milímetros. Su cultivo se extiende a unos 8 años, pero, su peculiaridad, es que se crean en zonas de difícil acceso y eso hace que sean las más valoradas en joyería.
  5. Mabe: estas perlas también son orgánicas y se cultivan en diferentes partes del mundo y no son tan valiosas ya que están huecas, el interior no es macizo. Esto se hace para que se cultiven más rápido.

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